Nuevo Sistema IVA De Caja

Nuevo Sistema IVA De Caja

Por fin el sistema de IVA de Caja, ¿acierto o error?

El tan deseado por muchos empresarios sistema de IVA de Caja, permitirá a las empresas ingresar el IVA de sus facturas emitidas cuando éstas se cobren, en lugar de cuando se emitan, como ocurre en la actualidad, con el consiguiente alivio para sus arcas de tesorería. La medida está dirigida a empresas y autónomos cuyo volumen de negocio sea inferior a 2 millones de euros, y cuyos cobros en efectivo con un mismo cliente no alcancen los 100.000 euros.

A su vez, requiere de ciertos requisitos formales como la comunicación a Hacienda de adhesión al régimen durante el mes de diciembre del año anterior al que deba surtir efecto, la indicación en la factura emitida del acogimiento al régimen especial, el registro en los libros de IVA de las fechas de cobro y pago, así como del medio elegido para ello y la expedición de las facturas antes del día 16 del mes posterior a la realización de las operaciones. En definitiva, un aumento de la carga administrativa para las pequeñas empresas y autónomos, que además salpicará a quienes no estén acogidos al sistema de Caja y contraten con quienes sí lo estén.

Y es que el principal escollo lo encontramos en que cualquier empresa que facture por encima de los 2 millones de euros (excluida del régimen),  funcionará mediante criterio de devengo, y por tanto, se deducirá el IVA desde el momento en que cuentan con la factura recibida. A partir de ahora, en el caso de que contrate con un autónomo o pequeña empresa que esté registrada en el régimen especial de IVA de Caja, aquella no podrá deducirse el IVA hasta que pague la factura (y el IVA por tanto), momento en el cual el autónomo o pequeña empresa que emitió la factura, lo cobrará e ingresará a su vez.

Ello puede traer consecuencias a la hora de ganar o perder negocio, de decidir trabajar con un proveedor u otro, de que las empresas acogidas a este nuevo y apetecible régimen vean mermada su capacidad de mercado porque impiden que sus clientes puedan deducirse el IVA hasta que paguen, algo difícil de asimilar comparado con el presente, además de tener que incrementar la información en los libros de IVA, y es que no se trata de una cuestión de tesorería, es mucho más, es una cuestión de decidir quién se carga el saco en sus hombros, ¿el vendedor como hasta ahora o el comprador como ocurrirá en adelante en ciertos casos?

Es el problema de un impuesto que funciona en cadena, sin contar con que el IVA de las facturas emitidas deberá estar ingresado antes del 31 de Diciembre, sin importar el acogimiento o no al régimen. Esto solo puede ser beneficioso para contratar con administraciones públicas y otros sujetos que no pueden deducirse el IVA. Ya veremos si lo que tanto se ha reclamado acaba teniendo un “efecto boomerang”.

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